jueves, 24 de abril de 2008

¿qué memoria? ¿qué historia?

A MODO DE INTRODUCCIÓN

Este trabajo fue en un principio, una carta al director de un periódico cualquiera. Sí, aunque cueste creerlo. Una carta al director surgida desde lo más hondo de mi repulsión ante el empeño de ZP de llevarnos –por el camino de su “memoria-histórica”- a aquella Historia fratricida que entre todos logramos superar cuando nos dimos la Constitución de 1978; de conducirnos hacia esa herida abierta en el alma de tantos y tantos españoles a la que decidimos encostrar con el desinfectante de la Constitución. El empeño de ZP y de la izquierda en general de hurgar en esa herida, siempre sensible, está provocando un renacimiento del cainismo patrio, volviendo a fluir la sangre fresca de aquella herida.

Ante tanto desatino y disparate, mi reacción no fue otra que coger el papel y el lápiz y volcar sobre las cuartillas mis sentimientos al respecto. Empecé a escribir una página, y otra, y otra, hasta que la carta al director tomó las características de “un tomo al director”. Es tal la cantidad de material bibliográfico y hemerógrafico del que dispongo que una vez puesto a la tarea, me decía que por qué no iba citar a este autor, o a aquél otro, o este artículo fantástico, o aquella noticia certera y esclarecedora. En esa vorágine del “poyaque” fueron saliendo, sin pretenderlo, decenas, cientos de páginas que, como un aluvión, ya no pude contener y dejé que corrieran a través de las torrenteras de mi pluma. Siempre he sido un curioso existencial, siempre me he ido asomando a cuantos balcones de conocimiento me han ido saliendo al paso. A lo largo de los últimos doce o quince años me he ido haciendo con una biblioteca estimable sobre temas recientes de la Historia de España y más concretamente sobre la Guerra Civil, sus prolegómenos y sus consecuencias, así como haber ido coleccionando una extensa hemeroteca sobre estos temas, tanto en papel como en digital. Material que hoy pongo al servicio de los lectores, en especial de aquellos más profanos en el tema, a fin de que encuentren respaldo documental a sus razonamientos contra tanto dislate de la izquierda que nos gobierna.

Repasando lo expresado por diversos autores, maestros en determinadas disciplinas académicas, nos adentramos de su mano en este tema de la memoria y de la historia, o de la historia y la memoria, o de las memorias y la Historia, de la memoria histórica y de memorística historia, o de la memoria historizada o de la historia memorizada, que dado el desconcierto que encierra el término, lo mismo da que da lo mismo.

Desde el principio, me he zambullido en las ricas y hondas aguas de la bibliografía y hemerografía seleccionadas., que me han proporcionado material suficiente para construir este trabajo y cimentar el mismo. En cada capítulo del mismo he encontrado el respaldo documental necesario para reforzar mis planteamientos. Y esto es lo que ofrezco ahora al lector: un análisis sobre lo que supone el concepto y la intención de la “memoria histórica” de ZP; un examen sobre la memoria, no ya de un individuo o un colectivo, sino de todos; un razonamiento sobre la Historia de un pueblo y no sobre las historias de determinados pueblos o colectividades.

Ante esa memoria que nos quieren imponer desde el poder político, utilizando para ello cualquier medio, como es el adoctrinamiento de los escolares mediante el libro de texto Educación para la Ciudadanía. de obligada impartición, hay que oponer la Historia, sin más adjetivos, que acoge y engloba toda memoria y todo recuerdo, venga del bando que venga. El empeño de monoauralizar la historia, de narrarla desde un solo punto de vista, desde una posición monoangular, es propia de regímenes autoritarios que intentan moldear y conformar a la sociedad según su imagen y según su semejanza. En un régimen democrático es absurdo intentar tal maniobra, a no ser que, ciertamente, el gobierno imperante de ese régimen democrático no lo sea tal, imponiendo entonces su peculiar visión de los acontecimientos, pasados y presentes. El PSOE tiene demasiadas adherencias de signo totalitario en su deambular; al fin y al cabo, su cuna está en el marxismo-leninismo y su trayectoria de los primeros años del siglo XX, y no digamos ya de la década de los treinta de dicho siglo, fue una clara exposición de lo que es en la praxis un régimen dictatorial según el modelo del marxismo-leninismo. Será que esos ramalazos de sus mayores, como el pelo de la dehesa, no acaban de irse nunca.

Si el PSOE está empeñado en recordar, recordémoslo todo: lo de un bando y lo de otro. Pongamos los muertos de un bando junto a los muertos del otro. Los huesos de los de un bando junto a los huesos de los del otro. Los huérfanos de los de un lado junto a los huérfanos de los del otro. Las viudas de los de un lado junto a las viudas de los del otro. Las fosas comunes de los de un lado junto a las fosas comunes de los del otro. La sangre de los de un lado junto a la sangre de los del otro. Y veremos que los muertos, los huesos, los huérfanos, las viudas, las fosas, la sangre, no tienen distinción, no tienen denominación de origen, no tienen marchamo especial. Los muertos de la Guerra Civil nos pertenecen a todos, como sus viudas y sus huérfanos, sus restos y sus fosas, porque, en definitiva esa sangre derramada por unos y por otros, no es más que la sangre que, fluyendo en nuestra historia y en nuestro presente, nos sigue dando la cohesión y unidad necesarias como nación y como pueblo.

He dividido este trabajo en tres apartados principales:

A) La teoría sobre la Memoria Histórica así como el análisis del Real Decreto Ley de la proclamación del 2006 como año de la “memoria histórica” y de la Ley de la Memoria Histórica en su primera redacción. (Capítulo I)

B) Los hechos históricos de la Guerra Civil , con especial mención a la República y los antecedentes de la contienda; a la actitud del gobierno republicano durante la misma, así como a la actuación del Frente Popular en los distintos frentes donde ejerció la represión: las checas, la Cárcel Modelo y Paracuellos del Jarama. También analizo el tema de los maquis, a los que la Ley de la Memoria Histórica quiere elevar a nivel de cruzados de la libertad. Así mismo, dedico un apartado especial a la persecución de la Iglesia Católica, remontándome a la etapa decimonónica a fin de comprender la envergadura de la persecución frentepopulista del 36 (Capítulo 2)

C) Un análisis comparativo entre la política seguida por las izquierdas de los años 31 al 39 y la de sus herederos ideológicos actuales, sobre todo en temas tan puntuales como sus comportamientos pretendidamente democráticos, las autonomías, el respeto a la monarquía y la enseñanza , enfatizando en la religiosa. (Capítulo 3)


He ido dividiendo los diferentes temas en apartados específicos que entiendo ayudarán a una mayor comprensibilidad de los mismos. Creo que consigo ofrecer al lector un panorama lo más completo posible, al menos ése ha sido mi intento, sobre este tema de la “Memoria Histórica”, a fin de que tenga una mayor base de conocimiento sobre el mismo. Con ese propósito he escrito las páginas que siguen. Si al final de las mismas, amigo lector, te queda la sensación de no haber perdido el tiempo leyéndolas, habré cumplido mi objetivo y me sentiré plenamente recompensado .

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